Antes de señalar, mira el tamaño de tu cola, no vayas a morderte la lengua

El 2027 comienza a calentar la conversación política en Chihuahua. Crecen las declaraciones, aparecen los señalamientos y empiezan a desempolvarse historias que algunos preferirían dejar guardadas.

No todos llegan a esta carrera con la misma maleta.

Hay personajes que pueden cuestionar errores ajenos con cierta comodidad, otros necesitan pensarlo dos veces. Basta levantar un poco la voz para que alguien voltee hacia atrás y recuerde algún capítulo de su propia historia.

Dicho como se escucha en cualquier conversación: unos tienen más cola que les pisen que otros. Esto realmente pesa.

La memoria pública parece distraída hasta que llegan los tiempos electorales. Regresan declaraciones, decisiones, fotografías, amistades, pleitos, promesas y episodios que parecían olvidados. Algo ocurrido hace años puede volver a circular mañana como si acabara de suceder.

Más de uno tendrá que aprender a morderse la lengua.

Cada acusación puede provocar una pregunta muy sencilla: ¿Y tú? Dos palabras suficientes para cambiar una conversación completa.

Quien cuestione resultados tendrá que explicar los propios. Quien hable de congruencia deberá revisar su historia. Quien señale privilegios tendrá que estar preparado para que revisen los suyos. Quien pretenda venderse como algo completamente nuevo necesitará confiar en que nadie abra el álbum del pasado.

Otros llegarán más ligeros.

No significa que sean mejores ni peores. Simplemente cargan menos capítulos que explicar. En una contienda donde la percepción cuenta tanto, llevar menos equipaje puede convertirse en una ventaja que todavía no aparece en las encuestas.

Falta mucho para conocer los nombres que realmente estarán en las boletas. Lo que sí comienza a verse es otra cosa: mientras aumente la competencia, más ojos revisarán el pasado de quienes pretendan competir.

Unos podrán hablar fuerte, otros tendrán que escoger muy bien sus palabras.

Y más de alguno descubrirá que señalar hacia enfrente resulta sencillo hasta que alguien decide mirar hacia atrás.

El pasado no impide competir. El problema empieza cuando quieres utilizar el de los demás como arma y descubres que el tuyo también estaba cargado.

PARATUS

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