Hay momentos que cambian el significado de una campaña sin necesidad de modificar una sola encuesta.
Cruz Pérez Cuéllar quiere estar en la conversación por la candidatura de Morena al Gobierno de Chihuahua. Su nombre aparece entre los principales perfiles y buena parte de su argumento necesariamente pasa por lo realizado en Ciudad Juárez, donde ha gobernado durante dos periodos consecutivos.
Desde esta semana existe una nueva variable. En Juárez ya comenzó la recolección de firmas para solicitar la revocación de mandato del presidente municipal.
El primer objetivo son 63 mil 123 apoyos válidos. Conseguirlos no significa que Cruz deje la Presidencia Municipal, ni siquiera que la mayoría de los juarenses quiera que se vaya. Significa algo mucho más concreto: que existiría respaldo ciudadano suficiente para llevar la discusión a la siguiente etapa.
Jurídicamente hay una enorme distancia entre una cosa y la otra. Políticamente, la lectura puede ser diferente.
Cruz pretende convencer a los habitantes de todo Chihuahua de que está preparado para gobernar el estado. Al mismo tiempo, un grupo de ciudadanos de la ciudad que ya gobierna intenta conseguir las firmas necesarias para preguntarles a los juarenses si debe continuar haciéndolo.
Las dos historias avanzarán durante los próximos meses. Una mirando hacia el estado, la otra mirando hacia Juárez. Tarde o temprano pueden encontrarse.
Si los promoventes no consiguen las firmas necesarias, Cruz tendrá argumentos para presentar el intento como una expresión que nunca consiguió suficiente respaldo. Si alcanzan la meta y el procedimiento continúa, la conversación c ambia. Ya no importará únicamente quién promovió el ejercicio. También comenzará a observarse cuánta gente decidió respaldarlo y, llegado el caso, qué responde la ciudadanía en las urnas.
Cruz ha dicho estar tranquilo, incluso considera que el proceso podría beneficiarlo y darle oportunidad de refrendar el respaldo ciudadano. Puede suceder.
Una victoria contundente en un eventual ejercicio de revocación podría convertirse en una carta poderosa rumbo a sus siguientes aspiraciones. El otro escenario existe.
No hace falta que una revocación termine retirando a alguien del cargo para producir consecuencias políticas. Una cantidad considerable de ciudadanos manifestando inconformidad también genera fotografías, conversaciones, titulares y argumentos que seguramente serán utilizados por quienes compitan contra él, dentro y fuera de Morena.
Hay una pregunta difícil de esquivar: ¿Cómo pedir la confianza de todo Chihuahua si una parte de la conversación en casa gira alrededor de conservar la confianza que ya te dieron? La respuesta no está escrita.
Tal vez Cruz termine fortalecido. Tal vez el movimiento pierda fuerza. Tal vez las firmas lleguen y la ciudadanía decida respaldarlo. Falta demasiado camino para convertir cualquiera de esos escenarios en sentencia.
Lo importante está en otro lugar. La carrera por 2027 acaba de incorporar una prueba que ningún otro aspirante tiene actualmente sobre la mesa. Mientras unos tendrán que demostrar si pueden gobernar, Cruz podría encontrarse ante el reto de demostrar qué piensa la gente sobre la manera en que ya gobierna.
Esa diferencia puede pesar. Juárez ha sido hasta ahora una de sus principales cartas de presentación. A partir de este momento también puede convertirse en su examen.
Antes de pedirle a Chihuahua que decida si estás listo para gobernar el estado, quizá tengas que escuchar qué evaluación hace Juárez del gobierno que ya le ofreciste.
PARATUS
